Persecución

Nos encontramos en el medio de una persecución. Embriagados de este atardecer en la ruta completamente indescriptible. El sol poniéndose en el ocaso de un horizonte esperanzado es aquello que nutre de contrastes a este paisaje campestre, dotado de lineas sencillas que buscan ser difuminadas por alguna lágrima que intenta caer. Las siluetas arbustivas aumentan su tamaño a medida que nos acercamos, definiendo  figuras, espacios. A lo largo y ancho de una pancarta que solo logra verse en los confines del universo, las nubes forman un tren encendido que marcha a pleno vapor. Un vapor que de a poco se transforma en agua, diluyendo aquel azul verdoso, dando lugar a un nuevo tono nunca antes definido por nuestros ojos. Este es el tono en el cual los sembrados en punto cosecha comienzan a mimetizarse con aquellos prados vírgenes que temen al abuso de la oscuridad. Un paisaje perdido en las hojas de un libro toma lugar mientras el tren lentamente logra alejarse diciendo adiós al pensamiento rectilíneo, apreciando un anaranjado que se mezcla con un rosa empastelado como por arte de magia. El artista llega de a poco llevándose su obra, atrapante, llevándonos al centro de la tierra y despidiéndose de aquellas siluetas irregulares que ahora dominan el paisaje. Anochece. 

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