La escritura

Muchas veces uno suele preguntarse que es lo que lo lleva a escribir. Tal vez la escritura es una pasión que sale del alma humana pero que no puede expresarse a través de los labios ya que sería demasiado escandalosa. Tal vez la escritura en labios son esos besos que recuerda uno por el resto de su vida ya que lo han ayudado a escribir y soñar historias de amor inquebrantables.

Ya por la noche cuando uno se encuentra vencido de si mismo y no logra encontrar esa manera de salir a la luz. Es la noche la que nos encierra y vuela, la que nos lleva a sentarnos frente a ese banco de roble gastado y a tomar esas hojas color sepia que tantos años han estado guardadas.

Tal vez la queremos para representar un momento de la vida, especial, único, infinito. O tal vez la escritura quiere escribirse a sí misma, definirse, buscarse, imaginarse.  Ella tal vez nos define a nosotros, nos determina, nos encierra y esclaviza. Nos lleva a un mundo completamente predecible aunque poco entendible lo que nos llevará a escribir nuevamente nuestras equivocaciones.

Solo se que de algo estoy seguro, que es que la escritura reune al ente con la letra y a la misma con la vida. Que se encuentra embriagada de un conocimiento desconocido, de un error prevenible y de un sueño posible. Ya que la escritura es la que nos transporta de lo remoto al fondo de la tierra 

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