#9A
Desde hace mucho tiempo, nuestros cuerpos y almas se unieron siendo una. No me pregunten cuando, pero dejamos como personas ese individualismo en el cual nos encierran y oprimen en la sociedad, dándonos cuenta de la situación. Fue el correrse a un lado, enfrentar una realidad fuerte y contradictoria donde todas sufrimos, donde todas de a poco morimos por dentro cuando nos perdemos. Fue la esperanza y motivación de lograr lo posible por lo imposible, lo que hizo levantarnos y ponernos todas el mismo pañuelo y agarrar las mismas banderas. Lloramos, discutimos, gritamos y soñamos tan fuerte que de a poco, este sueño fue mimetizándose en una realidad esperanzada. Paso el tiempo y nos conocimos, sumamos, crecimos y avanzamos. Las calles se transformaron en terrenos de movilizaciones constantes, de luchas, de guerras. Guerras con carteles que solamente buscaban mostrar la realidad, una en la que todas tenemos sueños. Defendimos la vida sin lugar a duda porque logramos ver que el status quo solo continuaba aumentando lo que tanto se buscaba esconder, la muerte. La calle voto y tembló como nunca antes, aunque el Congreso solo buscó lucrar. Hoy estamos acá tristes, sentadas viviendo una realidad indeseada, en la cual la sangre baja las escaleras constantemente y las perchas infectan. Hoy estamos acá, esperando que el tiempo pase, tratando de levantar las banderas nuevamente de la libertad, mientras escuchamos como muchas de nosotras, mueren en la clandestinidad. #AbortoLegalYa
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